Desde su primer servicio electoral en Cartagena hasta las elecciones presidenciales del próximo 21 de junio, el comisario Dalimiro Sanjuan de Ávila ha acompañado a miles de ciudadanos en el ejercicio de su derecho al voto.

Por: *Emilio Gutiérrez Yance*

A las cuatro de la mañana del próximo 21 de junio, mientras la mayoría de los bolivarenses apenas comienza a despertar, el comisario Dalimiro Sanjuan de Ávila ya estará de pie. Ajustará por una de las últimas veces el uniforme que ha vestido durante más de tres décadas y saldrá a cumplir una misión que conoce de memoria: proteger la democracia.

Nacido y criado en el barrio La Esperanza de Cartagena de Indias, Dalimiro aprendió desde joven el valor del servicio y la disciplina. Hoy, como Mando Ejecutivo de Comando del Departamento de Policía Bolívar, mira hacia atrás y encuentra una carrera construida durante 32 años y siete meses de trabajo ininterrumpido, marcada por la cercanía con la comunidad y el compromiso con las instituciones.

Su historia con las elecciones comenzó en 1994, cuando apenas tenía 17 años y prestaba el servicio militar como auxiliar bachiller de Policía. Aquel año fue asignado al puesto de votación del Sena Cuatro Vientos, en Cartagena. Sin imaginarlo, estaba iniciando una relación con los procesos democráticos que lo acompañaría durante toda su vida profesional.

Desde entonces ha participado en decenas de jornadas electorales. Ha visto desfilar generaciones enteras de votantes, ha acompañado consultas, elecciones regionales, legislativas y presidenciales, siempre con la misión de garantizar que cada ciudadano pueda ejercer libremente su derecho al voto.

Entre tantos recuerdos hay uno que permanece intacto. Durante las elecciones de alcaldes y concejos municipales de 2007, cuando era intendente y subcomandante de la Estación de Policía de Altos del Rosario, vivió una de las jornadas más complejas de su carrera. La inconformidad por los resultados desencadenó disturbios que terminaron con la Registraduría incendiada y los pliegos electorales destruidos.

En medio de aquella situación, mientras intentaba mediar para evitar una tragedia mayor, recibió una herida con una piedra en la frente que requirió cuatro puntos de sutura. La cicatriz permanece hasta hoy como una huella silenciosa de los sacrificios que implica servir en momentos donde la democracia enfrenta sus mayores desafíos.

Pero cuando habla de elecciones, el comisario prefiere quedarse con las historias positivas. Recuerda especialmente a los adultos mayores que llegan a votar pese a las dificultades físicas, convencidos de que su participación sigue siendo importante para el futuro del país. «Uno siente satisfacción cuando ve a un adulto mayor llegar a votar. Ahí entiende que nuestro trabajo vale la pena, porque estamos ayudando a que la gente ejerza un derecho», afirma.

Esa convicción es la que lo ha acompañado durante más de tres décadas. Para él, la Policía Nacional es mucho más que seguridad y vigilancia. Es el puente que permite que quienes tienen dificultades para movilizarse, orientarse o acceder a un puesto de votación puedan ejercer plenamente sus derechos como ciudadanos.

Por eso, mientras se acerca el momento de obtener la asignación de retiro, no piensa únicamente en los años de servicio cumplidos. Piensa en las madrugadas de trabajo, en los compañeros que compartieron largas jornadas bajo el uniforme y en las miles de personas que encontró a lo largo de los procesos electorales acompañados por la Policía Nacional.

Dentro de algunos meses, el comisario Dalimiro dejará de portar el uniforme. Lo que no podrá dejar atrás serán los recuerdos de cada jornada electoral, de cada amanecer de servicio y de cada ciudadano que encontró en un policía la confianza necesaria para acercarse a una urna. Porque hay hombres que patrullan barrios, otros que persiguen delincuentes y algunos que terminan custodiando algo igual de importante: la esperanza de un pueblo expresada en un voto.

«Nuestros hombres y mujeres son garantes de la democracia. Historias como la del comisario Dalimiro Sanjuan de Ávila reflejan el compromiso, la vocación de servicio y el sacrificio con el que la Policía Nacional ha acompañado durante décadas los procesos electorales en el departamento de Bolívar. Su trayectoria representa el ejemplo de entrega y responsabilidad que inspira a las nuevas generaciones de policías.» Expresó el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante Departamento de Policía Bolívar

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